viernes, 14 de diciembre de 2007

Emilio el Moro, un grande de la copla.


En 1924, en el protectorado español de Melilla nació Emilio Jiménez Gallego, un monstruo de la copla, un fuera de serie, un autentico artística del ingenio y el espectáculo, su nombre de guerra fue Emilio el Moro.

Mi suegra me la robaron
estando de romería
entre cuatro la amarraron
porque la fiera dormía
dónde estará mi suegra
dónde estará mi suegra
dónde estará mi suegra
dónde estará mi suegra

Me dicen que le quitaron

los dientes mientras dormía

creyendo que eran de lobo

de largos que los tenía

dónde estará mi suegra

quién se llevó a mi suegra

dónde estará mi suegra

dónde estará mi suegra


En su tierra natal nuestro amigo Emilio no tardo en despuntar en el cante, ganando numerosos concursos, dominaba todos los palos del arte de la copla, además ostentaba un enorme sentido del humor, un humor de chirigota gaditana. Comenzó medio en broma realizando en sus actuaciones interpretaciones flamencas cantadas en árabe, al público le entusiasmaba aquellas parodias, así que Emilio pensó “si quieren sopa que tomen tres tazas”, y dedico su vida al difícil arte del flamenco cómico, cualquier éxito de la canción lo hacia suyo, cambiándole la letra con arte y desparpajo.

Se traslado a Madrid en 1949, en sus espectáculos salía con chilaba, turbante y babuchas, que mas tarde cambio por su característico Fez o gorro marroquí, y realizaba versiones de todos los éxito de la copla en aquella difícil España de pandereta, era un adelantado en el arte del monologo, y un fiera con la guitarra, con ella hacia autenticas virguerías en plan Jimy Hendrix. Recorrió toda la península con su arte de circo en circo de teatro en teatro, show tras shows, incluso realizo una gira por las América, su inimitable obra esta plasmada en mas de cuarenta discos, donde desgrana todo su arte flamenco.

Cuenta la leyenda que una vez, Emilio salio a su espectáculo y se limito tan solamente ha fumarse un cigarro mientras miraba al publico, poco a poco y tan solo con el silencio consiguió arrancar las carcajadas del publico, lo dicho un monstruo.

Para que se hagan una idea del calado y la gracia de este artista les rescató este comentario de un artículo de Carlos Herreras sobre la figura de Emilio el Moro publicado en la revista Blanco y Negro

"Tenía cara de "coñón" y una visión del mundo cercana al más puro surrealismo. Decía que una carcajada alimenta más que un pollo y en virtud de ello alimentó a medio mundo. Sus cosas no se quedaron aquí en España. Viajó a toda América, donde debía adaptarse a los diferentes públicos, ya que su trabajo era cuestión de psicología; decía ser terrestre y estar a ras de tierra en todas las tierras; los públicos son semejantes, aunque cambien las costumbres. Me contó que, estando en Cuba coincidió con el canje de prisioneros por tractores y maquinaria y que a un jorobado no lo querían aceptar los norteamericanos, a lo que el pobrecillo repuso: "Cambiadme al menos por unos alicates".

El arte y el humor como bandera, así era Emilio el Moro, un artista olvidado por esta maldita España de pandereta.




En mi blog Universo Octopo he realizado un sentido homenaje en forma de video a este carismático artista, y por supuesto les recomiendo que se hagan con algún recopilatorio de Emilio el Moro, no se arrepentirán, palabra de Octopo.

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